Bocados de diseño en bares pequeños

Son un desafío para interioristas y arquitectos. Locales de menos de 150 metros en los que acomodar una cafetería o un restaurante y hacerlo con estilo propio. Diseñadores como Wonderwall, Martí Guixé y Thomas Heatherwick aceptaron el reto, cuyo resultado se presenta ahora en un libro de John Stones Los cafés y los restaurantes de tamaño reducido son lugares con larga historia que evocan determinadas culturas y ciertas épocas.

Vista de la fachada del restaurante “Estado Puro”; en el centro de Madrid.

El cine ha recogido algunas de sus escenas más memorables en bares del viejo Oeste americano así como restaurantes neoyorquinos o cafés parisinos donde se reunían artistas, intelectuales y escritores con la caída del sol. En el siglo XXI, la tendencia en las grandes ciudades es crear  establecimientos reducidos en los que se cuiden, de manera exquisita, el interiorismo y la oferta de su carta. En las guías de turismo hay un apartado que indica: “no te lo puedes perder”. Casi siempre se trata de locales pequeños y con diseño que aportan alguna característica gastronómica del país así como un plus en diseño. Pero ¡cuidado!: la originalidad y la sofisticación, habitualmente, no es económica.   Soy diferente Marcar una diferencia con la competencia es la clave de los nuevos locales que cuidan el “diseño global”, es decir, el interiorismo, la carta de platos, el uniforme de los camareros, la música, los olores y el “marketing” para atraer el público que les interesa. “Son bares pequeños que cuidan, de manera exquisita, el interiorismo y la oferta de su carta”. El gusto y el estar agusto van de la mano, afortunadamente, en ciertos espacios. Una cualidad que no siempre es posible: a veces el sitio es puro diseño y su comida es mala o viceversa.

Vista del local 100 % Chocolate de Tokio, de la firma de repostería japonesa Meiji, es un espacio exquisito dedicado al deleite de los sentidos a través el chocolate.

Para los turistas es fácil elegir el plato en restaurantes o cafeterías de reducidas dimensiones porque se puede observar fácilmente lo que sirven al resto de los comensales. No hay barreras para el idioma de la vista y tampoco para apuntar con el dedo mientras se mueve la cabeza de arriba a abajo. ¡El camarero siempre nos entenderá!   Café en una nave espacial Tradicionalmente, los cafés europeos son lugares de encuentro de pequeñas dimensiones. Recordemos cafés míticos como el Caffé Florian (Venecia), el Café de Flore (París), el Café Comercial (Madrid) o el Café de St Martin in the Fields (Londres). Espacios en los que grupos de intelectuales y artistas han desarrollado movimientos de vanguardia de principios del siglo XX o escrito obras literarias bárbaras. “La originalidad y la sofistificación, habitualmente, no es económica”. En la actualidad, los nuevos cafés buscan llamar la atención. Un ejemplo es el Espresso K creado por el estudio holandés 2010 ARchitecten como si fuera una nave espacial “vintage” con lavadoras recicladas que en 18 metros cuadros te ofrece una taza de café.   Retro en estado puro En diseño, una de las tendencias actuales es reivindicar la cultura nacional a través de objetos más o menos representativos. Así, el estudio de arquitectura James & Mau aplicó ese concepto en el bar Estado Puro, situado en el Triángulo del Arte de Madrid formado por el Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Reina Sofía. “El diseño “retro” está de moda para los locales pequeños”. Más de mil peinetas de gran formato y de concha -un material específico para ese objeto- ha usado ese estudio para decorar una pared y el techo de la sala principal de Estado Puro. Asimismo ese local ha cuidado su carta que ofrece tapas creadas por el cocinero español Paco Roncero, quien las ha denominado simpáticamente: “tapas 2.0″.

Vista del café Espresso K creado por el estudio holandés 2010 ARchitecten como si fuera una nave espacial “vintage”; con lavadoras recicladas que en 18 metros cuadros te ofrece una taza de café en la Universidad Tecnológica de Delft (Holanda).

Tanto en la comida como en el diseño global, el propósito  ha sido reinterpretar la españolidad en el local, comenta John Stones en su libro “Bares, cafeterías y restaurantes muy pequeños” (Blume). Diseño de chuparse los dedos Tanto el marketing, como el grafismo, el concepto de identidad de marca y el diseño de los envases son tan importantes como el color de las paredes. El Artisan du Chocolat es una casa británica de chocolates de prestigio que elabora bombones con sabores tan insólitos como el tabaco. La firma tiene un local diseñado porBart Lens en Londres que desde el escaparate no da pistas de qué es lo que vende a pesar de que las mesas reproducen trozos de tabletas de chocolate con leche que simulan una pequeña dentellada. Por contra, desde el primer momento se percibe que el local 100 % Chocolate de Tokio, de la firma de reposteria japonesa Meiji, es un espacio exquisito dedicado al deleite de los sentidos a través el chocolate. Diseñado por el reputado estudio Wonderwall, la tienda y cafetería está concebida para que “la gente tenga la impresión de ser invitada a una degustación de delicatessen”, señala Stones en su libro.

Vista del café Espresso K creado por el estudio holandés 2010 ARchitecten como si fuera una nave espacial “vintage”; con lavadoras recicladas que en 18 metros cuadros te ofrece una taza de café en la Universidad Tecnológica de Delft (Holanda).

Allí todo está hecho por y para el chocolate. Del techo pende un segundo techo falso con forma de tableta de chocolate negro colocada al revés, los mosaicos de las paredes están inspirados en el chocolate blanco y el mostrador y el mobiliario son de un intenso color marrón chocolate. ¡Un deleite sin fin! donde como ya se sabe: “Más vale poco y bueno que mucho y malo”. ¿Cuál es vuestro bar favorito al que siempre lleváis a vuestros invitados?